miércoles, 24 de junio de 2026

mia.

 

No quiero sentir el peso de la comida en mi estómago. No me gusta vomitar, me hace sentir muy mal, triste. Veo mis ojos inflamados frente al espejo y las venitas reventadas al costado de la nariz por el esfuerzo de purgarme frente al indoro y me hace sentir miserable. 

Pero siendo sincera, no quería tener la comida en mi estomágo. 

Todavía no pude pesarme, tengo que comprar una balanza. Me encantaría ver un kilo menos. 

Me siento muy sola. Estando acostada toco el contorno de los huesos de mi cadera pero me disgusta encontrarme con el bulto que es mi estómago. Me paso las manos por el borde de las costillas y cuando termino me encierro en un abrazo. 

Para qué me sirve la comida si estoy tan triste que masticar es un esfuerzo. Y cuando no lo es, es una vergüenza. 

Me siento sola y no me importa fascinarme con mis huesos. Quiero conocerlos para saber qué me estoy llevando a la tumba. 


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